Regla 1:1 "una persona, un idioma"
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La regla del 1:1 es sencilla: un idioma por persona. Si se decide enseñar una lengua extranjera a un niño o bebé en el seno familiar se deberá elegir quién hablará en cada lengua y respetar esas pautas lo máximo posible. Los padres y cuidadores deben mantenerse firmes en esta elección y no invertir los roles, por eso la decisión debe tomarse a conciencia. Esta diferenciación permitirá al pequeño reconocer los idiomas como distintos.

En el caso de que los dos padres hablen la misma lengua, la niñera o cuidadora bilingüe será la encargada de enseñar de forma natural a los bebés/niños, hablando en un sólo idioma diferente del materno, sin mezclarlo con otros para que los pequeños puedan diferenciar mejor el idioma y separarlo del otro en el entorno familiar y social. Resulta esencial que la niñera o cuidadora encargada de hablar al niño en la segunda lengua sea capaz de expresarse a un buen nivel en todos los ámbitos y pueda expresar emociones, ideas y pensamientos.

Para que esta regla tenga sentido y ayude a los niños, debe de fijarse de manera inamovible quién será el encargado de hablar en cada idioma y en qué momentos puede premitirse una excepción. Además, deben establecerse los distintos elementos que se incorporarán en el desarrollo del segundo idioma que se quiere enseñar como juegos, canciones y lectura.